A pesar del estrés que tiene encima, Edgar Ramírez habla pausadamente por el teléfono. Han sido al menos cinco días de intenso trabajo junto a Helen Hunt y su compatriota Erich Wildpret, con quienes presentará en Los Angeles la Cantata Criolla, bajo la dirección de Gustavo Dudamel al frente de la Filarmónica de la ciudad.
Edgar Ramírez no cabe de la emoción: “Imagínate, estar en un escenario tan importante como el Walt Disney Hall, en una ciudad como esta donde pasan tantas cosas, donde es tan fácil perder la capacidad de sorpresa, y sin embargo, la gente está tan emocionada con este espectáculo, está en todos lados, reseñado en las revistas como uno de los 10 eventos más importantes”.
Han sido días agitados para el venezolano, quien la noche anterior de la entrevista acudió al preestreno de la película de Fina Torres, Habana Eva. “No es que me gustó me fascinó… Es una metáfora maravillosa sobre lo que podría ser La Habana actual y lo que podría devenir”.
- ¿Y prevalece más lo político que la historia de amor?
- Para nada, y esa es la maravilla de la película, tú decides cómo la ves, jamás la película te lo dice, no es para nada política, tiene una lectura, pero si tú decides ir un fin de semana a ver una bella historia de amor, hecha con muchísima elegancia, humor y altísima factura, tú disfrutas la película y te conectas. Los actores están maravillosos, yo estoy muy contento. De verdad que me quedo corto en elogios para la película.
- ¿Y eso que andabas por ahí, hay posibilidades de trabajo con Fina Torres?
- Fina y yo toda la vida hemos estado flirteando para trabajar pero por un tema de agenda aún no hemos podido, pero sí tenemos algunos proyectos en discusión.
- Lo que sí va más adelantado es la película con Haik Gazarian, sobre una historia de amor que se desarrolla en el ambiente de las telenovelas venezolanas de los 80 ¿no?
- Eso está más adelantado. Estamos trabajando en el guión, armando el proyecto. Lo más seguro es que trabajemos con la Villa del Cine o con todo aquel que se quiera sumar. La maravilla del cine es que es uno de los pocos trabajos en el mundo donde la colaboración es crucial.
- ¿Parece que te estás atrapando últimamente por la producción, genera mejores dividendos?
- No es por los dividendos, tiene que ver con que yo no me puedo quedar quieto, siempre tengo que estar moviéndome en algo, porque me encanta el cine, me encanta lo que hago, y gracias a Dios tengo el enorme privilegio que yo no tomo por garantizado porque no todo el mundo tiene la suerte de trabajar en lo que le gusta y yo trato de honrar ese privilegio todos los días, a través de acercarme a los mejores proyectos que me sea posible como actor, de tratar de impulsar los proyectos que pueda, que me llamen la atención, en los que crea. Entonces el trabajo de productor ejecutivo tiene que ver con una fascinación con el cine y con ganas e contar las historias que me parezcan, que sean interesantes.
- ¿Tienes otros proyectos en agenda?
- Yo soy muy precavido con esas cosas, yo no digo burro hasta que no tengo los pelos en la mano, ya te contaré, hay cosas, hay cosas interesantes.
- ¿Preparado para viajar a Cannes con Carlos, la película sobre Illich Ramírez, alias El Chacal?
- Ha sido todo muy loco porque no solamente hubo el conflicto de la demanda, si no que luego la película entró en el festival. Carlos es una película de cinco horas y media, hecha en 35 mm, en una coproducción entre Estudio Canal y Canal Plus, con el mismo material se hizo una ventana para televisión para Canal Plus y se editó una película de dos horas y media que es para la distribución internacional y para los cines. Lo curioso es que el tríptico, el material cuya primera ventana en Francia debió haber sido televisiva, fue la que el Festival de Cannes decidió seleccionar, o sea, que es la primera vez en la historia del festival que un material cuya primera ventana iba a ser televisiva, se presenta en la selección oficial del Festival.

