jueves, 29 de abril de 2010

Edgar Ramírez: "No me puedo quedar quieto"

Imagen tomada de la página oficial del actor

A pesar del estrés que tiene encima, Edgar Ramírez habla pausadamente por el teléfono. Han sido al menos cinco días de intenso trabajo junto a Helen Hunt y su compatriota Erich Wildpret, con quienes presentará en Los Angeles la Cantata Criolla, bajo la dirección de Gustavo Dudamel al frente de la Filarmónica de la ciudad.
Edgar Ramírez no cabe de la emoción: “Imagínate, estar en un escenario tan importante como el Walt Disney Hall, en una ciudad como esta donde pasan tantas cosas, donde es tan fácil perder la capacidad de sorpresa, y sin embargo, la gente está tan emocionada con este espectáculo, está en todos lados, reseñado en las revistas como uno de los 10 eventos más importantes”.
Han sido días agitados para el venezolano, quien la noche anterior de la entrevista acudió al preestreno de la película de Fina Torres, Habana Eva. “No es que me gustó me fascinó… Es una metáfora maravillosa sobre lo que podría ser La Habana actual y lo que podría devenir”.
- ¿Y prevalece más lo político que la historia de amor?
- Para nada, y esa es la maravilla de la película, tú decides cómo la ves, jamás la película te lo dice, no es para nada política, tiene una lectura, pero si tú decides ir un fin de semana a ver una bella historia de amor, hecha con muchísima elegancia, humor y altísima factura, tú disfrutas la película y te conectas. Los actores están maravillosos, yo estoy muy contento. De verdad que me quedo corto en elogios para la película.
- ¿Y eso que andabas por ahí, hay posibilidades de trabajo con Fina Torres?
- Fina y yo toda la vida hemos estado flirteando para trabajar pero por un tema de agenda aún no hemos podido, pero sí tenemos algunos proyectos en discusión.
- Lo que sí va más adelantado es la película con Haik Gazarian, sobre una historia de amor que se desarrolla en el ambiente de las telenovelas venezolanas de los 80 ¿no?
- Eso está más adelantado. Estamos trabajando en el guión, armando el proyecto. Lo más seguro es que trabajemos con la Villa del Cine o con todo aquel que se quiera sumar. La maravilla del cine es que es uno de los pocos trabajos en el mundo donde la colaboración es crucial.

- ¿Parece que te estás atrapando últimamente por la producción, genera mejores dividendos?
- No es por los dividendos, tiene que ver con que yo no me puedo quedar quieto, siempre tengo que estar moviéndome en algo, porque me encanta el cine, me encanta lo que hago, y gracias a Dios tengo el enorme privilegio que yo no tomo por garantizado porque no todo el mundo tiene la suerte de trabajar en lo que le gusta y yo trato de honrar ese privilegio todos los días, a través de acercarme a los mejores proyectos que me sea posible como actor, de tratar de impulsar los proyectos que pueda, que me llamen la atención, en los que crea. Entonces el trabajo de productor ejecutivo tiene que ver con una fascinación con el cine y con ganas e contar las historias que me parezcan, que sean interesantes.
- ¿Tienes otros proyectos en agenda?
- Yo soy muy precavido con esas cosas, yo no digo burro hasta que no tengo los pelos en la mano, ya te contaré, hay cosas, hay cosas interesantes.
- ¿Preparado para viajar a Cannes con Carlos, la película sobre Illich Ramírez, alias El Chacal?
- Ha sido todo muy loco porque no solamente hubo el conflicto de la demanda, si no que luego la película entró en el festival. Carlos es una película de cinco horas y media, hecha en 35 mm, en una coproducción entre Estudio Canal y Canal Plus, con el mismo material se hizo una ventana para televisión para Canal Plus y se editó una película de dos horas y media que es para la distribución internacional y para los cines. Lo curioso es que el tríptico, el material cuya primera ventana en Francia debió haber sido televisiva, fue la que el Festival de Cannes decidió seleccionar, o sea, que es la primera vez en la historia del festival que un material cuya primera ventana iba a ser televisiva, se presenta en la selección oficial del Festival.

Escucha parte de lo que dijo sobre la Cantata Criolla.

viernes, 16 de abril de 2010

Retomando la tarea



Queremos ponernos serios --dentro de lo que se pueda-- con este blog y a partir de este momento retomaremos las actualizaciones de Cuatro manos a la obra, esperando sus comentarios, recomendaciones y buena vibra. Disfruten esta breve reseña sobre Ciertas condiciones aplican, comedia de Javier Vidal que no pueden dejar de ver en Trasnocho de Las Mercedes.
“¡Yo no sé por qué nos quedamos en esta tumba!”; exclama uno de los personajes de Ciertas condiciones aplican, obra estrenada este viernes en Trasnocho de Las Mercedes. Javier Vidal se propone hablar de una ciudad donde la vida no vale nada, donde la muerte y la violencia son las únicas leyes, y donde los ciudadanos caminan indiferentes, incluso con humor negro, por encima de los cadáveres, pensando sólo en el famoso “y-cómo-quedo-yo ahí”. Esa es la intención inicial del dramaturgo y lo logra muy bien, a través de una comedia donde el drama está palpitando debajo de cada sonrisa del público.
Pero el fresco de Vidal muestra también los efectos del poder y cómo desnuda el lado animal del hombre, la codicia, la hipocresía, la traición... El escritor busca satirizar a cierto sector de la aristocracia (¿“boliburguesía”?); no obstante, cualquiera, independientemente de su estrato social, pudiera conocer a alguien así o lo que es peor, ser así.
Una señora de “casi cien años” de edad y miles de millones de dólares de fortuna muere a manos de unos ladrones que le dieron un tiro en su ojo “derecho, perdón, izquierdo”. Lo extraño es que no cargaron ni con el carro BMW “rojo” que ostentaba ni con sus pertenencias, de paso, la señora andaba armada y le dio un tiro a uno de los antisociales. Los parientes discuten en el salón VIP de la funeraria en torno a la repartición de la jugosa herencia, al tiempo que las sospechas, así como las risas –incontenibles hasta para los histriones—no se harán esperar.
Claudio, es un banquero alcohólico manipulado por su mujer, Cristina, una viuda negra y despampanante, cuyo oscuro pasado queda al descubierto en escena; Iván es el que resuelve desde el maquillaje del cadáver y su cofre, hasta el contacto con los medios de comunicación o “carroñeros”; y Nacha es una rockera radicada en Europa, la preferida de la abuela. Octavio aparece cual Tartufo, es el testaferro de la fallecida y de un perrito faldero llamado “Yuguito”.
Gerardo Soto (Claudio) sigue demostrando por qué es uno de los mejores actores emergentes de la actualidad, así como Antonio Delli (Iván), pero hay una revelación, el más joven José Miguel Dao, salido de los talleres de Skena, quien da vida a un predicador fanático que se mueve muy bien en escena. Las risas explotarán al ver a Nacha, el personaje que ha construido Julie Restifo, con un vestuario negro, pelo encendido e inclinaciones a la droga. Hilda Abrahamz (Cristina) está como el vino en lo actoral y lo físico: de cabello negro, desata pasiones hacia el final de la pieza con un vestido negro ceñido al cuerpo que deja ver buena parte de su busto y piernas.
Moisés Guevara debuta dirigiendo comedia y el resultado es óptimo, con una puesta en escena de buen ritmo, con un juego de palabras encadenado perfectamente, y de gags humorísticos y argumentos bien planteados. La escenografía de Fernando Calzadilla explota los elementos barrocos de este tipo de espacios fúnebres, con un piso cuadriculado que le da gran profundidad visual.
Javier Vidal aprovecha para decir sus cosas y hacer alusiones a la realidad política actual. “¡Yo no quiero leyes, quiero justicia!”, dirá uno de los personajes, mientras otro reflexiona: “Nuestra belleza nacional es la escuela de las sospechas” o “La violencia no se inventa, está dentro de nosotros”.
Bien vale la pena dedicar alrededor de una hora y media a Ciertas condiciones aplican. Teatro Trasnocho de Las Mercedes, viernes y sábados a las 8:00 p.m., domingos a las 6:00 p.m.